miércoles, 19 de enero de 2011

Una receta...

El otro día llego a mi correo lo siguiente:
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Ingredientes:
• Una libra de recuerdos infantiles.
• 2 tazas de Sonrisas.
• 2.5 libras de esperanzas.
• 12 onzas de Ternura.
• 5 latas de cariño.
• 40 paquetes de alegría.
• 1 pizca de locura.
• 8 tazas de Amor.
• 5 libras de Paciencia.


MODO DE PREPARACIÓN:

• Limpia los recuerdos, quitándoles las partes que estén echadas a perder o que no sirvan. Agrégale una a una las sonrisas, hasta formar una pasta suave y dulce.
• Ahora, añade las esperanzas y permite que repose, hasta que doble el tamaño.
• Lava con agua cada uno de los paquetes de Alegría, pártelos en pequeños pedacitos y mézclalos con todo el cariño que puedas.
• Aparte, incorpora la paciencia, la pizca de locura y la ternura cernida.
• Divide en porciones iguales todo el amor y cúbrelo con la mezcla anterior.
• Hornéalas durante toda tu vida en el horno de tu corazón.
• Disfrútalas siempre con toda tu familia y seres queridos.
CONSEJO FINAL:
Puedes agregar a la mezcla anterior dos cucharadas de comprensión y una libra de comunicación para que la receta te dure para siempre. Pero sobre todo, lee siempre el libro de recetas llamada Biblia, del Chef Superior, Dios. Por ti mismo no podrás, con él si lo lograrás.
 
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La verdad es que se trata de una receta que vale la pena preparar (especialmente por que lleva 5 lb de Paciencia y esta virtud nos hace mucha falta). La verdad es que si se me antoja, pero yo soy un poco raro para las comidas (No me gusta la Pizza y el cafe lo tomo sin azucar). Asi que yo voy a hacer una pequeña variación a esta receta.


En el primer paso, yo no pienso limpiar los recuerdos, de una u otra forma (o mejor dicho, "aunque no nos guste"), esos recuerdos forman parte de nosotros, son parte de la vida, de nuestra vida. Hace poco mas de una semana tube una discución sobre el siguiente versiculo:

"Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados." - Romanos 8:28 -

Romanos no dice que solo las cosas buenas nos ayudan a bien, tampoco dice que solo las malas ayudan a bien. TODAS las cosas ayudan a bien, por que estas son parte del propósito del Señor para nosotros.

Quiza esos pedacitos amargos de los recuerdos no nos gusten, pero estoy seguro que son una lección aprendida, son la corrección de unos padres amorosos, puede ser la tristeza de decir "adios" a alguien que querias mucho.

Me gustaria citar a uno de mis autores favoritos...Jack dijo:
"Porque somos como bloques de piedra, a partir de los cuales el escultor poco a poco va formando la figura de un hombre, los golpes de su cincel que tanto daño nos hacen también nos hacen más perfectos." - C.S. Lewis -

Esos recuerdos (los dulces y los amargos) son los que nos van formando como personas. Y es bueno que nuestra receta tenga de ambos, ya que es la unica manera en que la receta será un reflejo de nosotros mismos. Si tiene unicamente recuerdos dulces, lo mas seguro es que se trate de una ilusión, un producto de fabrica, hecho en serie y puesto a disposición de aquellos inconformes a su propia receta. No va a ser un pastel hecho con amor, hecho especialmente por alguien y para alguien.

Cada uno de nosotros somos una receta especial, Vos sos una receta especial que Dios mismo preparo (Si no me crees, lee Salmo 139)...Recuerdos dulces o amargos???...no importa...Dios estubo con vos en cada uno de ellos...porfavor...no los menosprecies.

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