A lo largo de la historia la iglesia, y la fe en Cristo han sido tan fuertemente atacadas, hasta casi ser borradas de la historia, desde la persecución de la iglesia primitiva en manos de Saulo de Tarso, pasando por perseguidores como, Nerón, Trajano, Marco Aurelio, Decio, Juliano entro otros. No pretendo dar la impresión de que el cristianismo es la victima, reconozco que mientras el cristianismo fue el credo de algunos poderosos, se cometieron tiranías en nombre de Cristo, ante esto solo puedo responder lo que Tolstoi dijo una vez: “No juzguemos a Cristo por quienes llevamos imperfectamente su nombre.”
La persecución en aquellos días dejo una huella indeleble en la historia, no por la cantidad de mártires, o por la crueldad del castigo que recibieron, tampoco por los cambios geo-políticos que ocurrieron alrededor, si no por la calidad de hombres y mujeres que la sufrieron, hombres que demostraron un carácter y convicciones inquebrantables.
La iglesia de Cristo, que ha opuesto tan formidable resistencia a desaparecer, descansa sobre el fundamento de la encarnación, la vida santa, la muerte obediente y resurrección victoriosa del hijo de Dios, pero sobre ese fundamento, una gran cantidad de valientes han edificado vidas conforme al fundamento. A riesgo de sonar masoquista, veo que la persecución ha sido muy beneficiosa a la iglesia, por las siguientes razones:
- Por que Jesús dijo que seriamos bienaventurados al ser perseguidos por Su nombre [Mateo 5:10-12] [Lucas 6:20-26].
- Por que es la oportunidad perfecta para demostrar la promesa de Dios que ante su iglesia las puertas de infierno no prevalecerán [Mateo 16:18].
- Por que, quienes son perseguidos, llegan a ser mencionados como ejemplos de fe [Hebreos 11:36-38]
Pienso que la persecución ha servido a los propósitos del Señor durante tantos años, pero hay un peligro latente en estos días, y es que nos alegremos de no sufrir persecución puesto que en este país, Guatemala, hay libertad de culto, continuamente usamos la frase “Hay países en donde se prohíbe hablar de Dios, pero aquí no hay persecución”, y aunque estamos concientes de la realidad y en la medida de nuestras posibilidades tratamos de apoyar, en oración o por otros medios, nos olvidamos de algo que es de suma importancia y es que seguimos sintiendo deseos de comodidad.
C.J. Mahaney escribió lo siguiente: “Hoy, el mayor reto que enfrentamos los evangélicos no es la persecución del mundo, sino la seducción del mundo.”
Hay una verdad importante en esas palabras, Jesús nunca dijo “dichosos los que son tentados”, con la profundidad de estas palabras llegue a preguntarme ¿Cómo es el rostro de la iglesia perseguida?, ¿Cómo serian los cristianos que hallaríamos ahí?
Pienso que seriamos como dice Pablo en 2 Corintios 6, “[9]…como moribundos, mas he aquí vivimos; como castigados, mas no muertos; [10] como entristecidos, mas siempre gozosos; como pobres, mas enriqueciendo a muchos; como no teniendo nada, mas poseyéndolo todo.”
Seriamos una comunidad muy interesante, que valoraría mucho mas el padecer por Cristo que la propia vida, tendríamos la oportunidad de exponernos literalmente a lo que falta de las aflicciones de Cristo [Colosenses 1:24], tendríamos mas seguridad en nuestra esperanza viva, que en esta vida pasajera.
No esperaríamos “a que haya una oportunidad”, ni escogeríamos el camino fácil para hablar de Cristo con alguien más, a riesgo de ser descubiertos seriamos como Timoteo que sigue la recomendación de Pablo en 2 Timoteo 4:2 “Te encarezco…que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina.”
No habría división en la iglesia, tomaríamos muy en serio las palabras de Pablo a la iglesia en Corinto, hablaríamos todos, una misma cosa.
Pienso que nos pareceríamos mas al la comunidad que Dios, diseño para ser la novia del Cordero, seriamos esos cristianos humildes, íntegros y simples que Chris Wright describe en su conferencia del 2010 en Cape Town, no habría tiempo para pensar en tentación o en cosas mundanas, por que tendríamos nuestra misión lo bastante clara para llevarla a cabo.
Con toda franqueza, pienso que la persecución de la iglesia en mi país, es n-e-c-e-s-a-r-i-a, para llevar al pueblo de Dios a un estado de pureza y unidad, para llevarlos más cerca de ser la iglesia sin mancha ni arruga que el Cordero espera.
Estoy conciente que lo que digo no es agradable, no es lindo pensar en vivir con la angustia de ser descubierto y ejecutado, junto con las personas que queremos, pero cuando veo la iglesia de hoy en día, veo un adormecimiento masivo, ser cristiano es fácil en nuestros días, y no hago de menos la invitación de entrar confiadamente al trono de gracia [Hebreos 4:16], pero estoy seguro que Dios espera más de nosotros, pues como buen Padre, sabe que no hemos alcanzado nuestros limites, un escritor cristiano, George McDonald, escribió lo siguiente: “Todo padre se siente complacido con los primeros pasos de su hijo pequeño: ningún padre se sentiría satisfecho con nada menos que un caminar firme, libre y varonil en su hijo adulto. Es fácil complacer a Dios, pero es difícil satisfacerlo”. Veo que aprendemos a andar y que muy pocos llegan a caminar firmemente, una dosis de persecución podría ayudarnos a ese fin.
Con el perdón de mis amigos y del pueblo de Cristo en Guatemala, eso es lo que pienso, así podríamos filtrar muchas de las cosas que nos alejan de Dios y convertirnos en los hombres y mujeres con un carácter y corazón sometidos a la voluntad de Dios.
la persecucion venia desde los tiempos de los Hechos, considero bastante apropiado el articulo, hoy en dia todavia se vive esa persecucion, maxime en los paises arabes, y Turquia
ResponderEliminarvamonos de misioneros jeje
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