lunes, 14 de noviembre de 2011

Una frase...

[Conversación entre un kakchikel, lamentablemente permanece anónimo, y Guillermo Cameron Towsend, misionero norteamericano que vendía biblias en Guatemala]

Kakchikel [Con tono enojado]: "¿Tiene algo en kakchikel?"
Towsend: "No tengo ninguno. Lo siento."

Kakchikel: "Si su Dios es tan grande. ¿Por que no puede hablar mi propia lengua?"

Esta pregunta trastorno la vida de Towsend, el Espíritu Santo obro de manera que, rindió su vida al servicio de Dios, hacia los guatemaltecos, vivió entre kakchikeles y fundo instituciones que se dedican a llevar el la palabra de Dios a grupos lingüísticos minoritarios.

Como muchos personajes que han hecho grandes hazañas para la Gloria de Dios y Su reino, permanecen inadvertidos por mucho tiempo. Este es el caso de Towsend, pero mas aun, aquel kakchikel anónimo, por medio del cual Dios hablo a la vida de Guillermo Towsend. Aquel kakchikel que, aunque un poco enojado, nos hace recordar una verdad muy profunda, Dios puede hablar a la vida de cualquiera en cualquier lengua, para que Su nombre sea glorificado y para salvación de muchos.

Que esto pueda desafiarte, a mi me desafia, Que el Señor nos conceda fuerzas y oportunidades para exaltar Su nombre.

Bendiciones...


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